SALUDA DE LA HERMANA MAYOR

Queridos hermanos y hermanas de la Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder en su Tercera Caída y María Stma. de la Amargura, es gratificante para mí dirigirme a vosotros como Hermana Mayor de esta Gran Cofradía, a la que todos le tenemos una gran devoción y cariño.

Hoy comparezco ante vosotros con un profundo sentimiento de gratitud, responsabilidad e ilusión. Asumo nuevamente el honor de servir como Hermana Mayor a nuestra querida Cofradía, consciente de la confianza que habéis depositado en mí y en la junta de gobierno que ha tomado posesión.

Lo primero que deseo expresar es mi más sincero agradecimiento a las personas que han formado parte de la junta de gobierno durante estos últimos 4 años.

Gracias por vuestro esfuerzo silencioso, por las horas dedicadas, por vuestra entrega generosa y por el amor con el que habéis trabajado por nuestra Cofradía. Cada paso dado durante este tiempo ha contribuido a fortalecer los cimientos sobre los que hoy comenzamos una nueva etapa.

Mi agradecimiento se hace extensivo a todos los hermanos que, desde el anonimato, colaboran siempre que se les necesita. Porque una Cofradía no la construye una sola persona ni una junta de Gobierno; la construimos entre todos con nuestro compromiso, nuestra presencia y nuestra voluntad de servir.

Comenzamos ahora un nuevo camino, pero no un camino diferente en su esencia.

Seguiremos trabajando con la misma línea que ha guiado a esta Cofradía, poniendo siempre en el centro  la caridad, la formación y la fe. Son los tres pilares que dan sentido a nuestra existencia como Cofradía y los que deben seguir marcando cada una de nuestras decisiones.

La Caridad, porque es la mejor manera de hacer visible el amor de Cristo hacia quienes más lo necesitan.

La formación, porque una Hermandad fuerte necesita hermanos que conozcan, vivan y profundicen en su fe.

Y la fe, porque sin ella todo lo demás perdería su verdadero significado. Nuestra devoción al Señor del Gran Poder y a Ntra. Sra. de la Amargura debe ser siempre el motor que impulse cada proyecto y cada iniciativa.

Quiero dirigirme especialmente a los jóvenes de nuestra Cofradía. Vosotros sois el presente y el futuro. Necesitamos  vuestra ilusión, vuestra creatividad, vuestra capacidad de trabajo y vuestro compromiso. Quiero que sintáis esta Cofradía como vuestra casa, un lugar donde crecer como cristiano, donde hacer amigos y donde aprender que, servir a los demás es uno de los mayores privilegios que tenemos.

Os invito a participar, a proponer, a implicaros y a caminar junto a nosotros. Porque el futuro de esta Cofradía depende, en gran medida, de la semilla que hoy sembremos en vosotros.

Tenemos por delante importantes retos y nuevos proyectos  que afrontaremos con responsabilidad y entusiasmo. Entre todos… hay uno que despierta una ilusión muy especial: seguir trabajando para hacer realidad un sueño … y a veces los sueños se cumplen… Nuestra futura Casa Hermandad.

Este proyecto representa mucho más que un edificio. Será el hogar de todos los hermanos, un espacio para la convivencia, la formación, la acción caritativa y la vida de Hermandad. Será el lugar donde las generaciones futuras puedan seguir creciendo bajo el amparo de nuestros Sagrados Titulares. Sabemos que será un camino exigente, pero también sabemos que, unidos, con esfuerzo, generosidad y confianza en Dios, podremos hacerlo realidad.

Nada de esto será posible sin la colaboración de todos. Os invito a caminar juntos, dejando siempre a un lado aquello que nos separa y poniendo por delante todo lo que nos une: el amor a nuestra Cofradía, a nuestros Titulares y a la Iglesia.

Ahora, permitidme una palabras de agradecimiento:

Gracias a mi familia, que ha sido el apoyo incondicional durante estos años. Ellos han comprendido las muchas horas de dedicación que exige una Cofradía, las ausencias, las preocupaciones y también las alegrías que supone servir a nuestros Sagrados Titulares. Sin su comprensión, su paciencia y su cariño, hoy no estaría aquí.

Y de manera muy especial, quiero agradecer a mi marido. Gracias por caminar siempre a mi lado, por sostenerme en los momentos de mayor responsabilidad, por animarme cuando las fuerzas flaqueaban y por compartir conmigo este compromiso con nuestra Cofradía. Tu apoyo silencioso,  tu generosidad y tu confianza han sido fundamentales para que hoy pueda de nuevo asumir este cargo con serenidad y con ilusión.

También agradecer a nuestro Consiliario D. Fernando, gracias por haber caminado junto a nuestra Cofradía durante estos 4 años, por su cercanía, su disponibilidad y por guiarnos siempre desde el Evangelio. Gracias por recordarnos que una Cofradía no solo se sostiene en sus tradiciones, sino, sobre todo, en una fe viva que se hace presente en la oración, en la fraternidad y en el servicio a los demás.

Sabemos que comienzas una nueva etapa pastoral. Aunque sentimos su marcha, nos alegramos profundamente por el camino que el Señor ha dispuesto para usted. Le deseamos que él siga bendiciendo su ministerio, que Ntra. Sra. de la Amargura le acompañe siempre bajo su manto y que el Señor del Gran Poder le conceda fortaleza, sabiduría y alegría para seguir sembrando el evangelio allí donde le ha enviado. Esta siempre será su Cofradía, su casa…. Las puertas estarán abiertas siempre.

Y permitidme terminar con una reflexión del querido papa Francisco, que resume el espíritu con el que deseo vivir este servicio:

“ La Iglesia no es una aduana; es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas”

“ No dejemos que nos roben la Esperanza”

Que nuestra Cofradía sea precisamente eso : una casa abierta para todos; un lugar donde nadie se sienta extraño, donde los jóvenes encuentren un futuro lleno de esperanza, donde los mayores vean reconocido el fruto de tantos años de entrega, donde los más necesitados encuentren una mano tendida y donde todos podamos crecer en la fe bajo la mirada del Señor del Gran Poder y de Ntra. Virgen de la Amargura.

Caminemos juntos, con humildad, unidos como una sola familia, convencidos de que, si ponemos a Dios en el centro de nuestra Hermandad, no habrá reto que no podamos afrontar.

Agradecer vuestra asistencia a este acto… Y a nuestro Excmo. Ayuntamiento por su colaboración.

Sólo le pido a nuestro Cristo Caído y a nuestra Virgen de la Amargura, ilumine el camino que hoy emprendemos, que nos guíen y ayuden a tomar las decisiones correctas, siempre por el bien de esta Cofradía.

Y a vosotros que os colme de bendiciones y os protejan por siempre.

Que así sea…

Muchas Gracias.

Un fuerte abrazo.

Lidia Sarmiento Sarmiento
Hermana Mayor

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